Tecnología e inteligencia artificial: una visión práctica basada en la experiencia
Hace unos días se lanzó ChatGPT Salud, que según OpenAI es una experiencia para manejar de forma segura la información médica de los usuarios, sin duda, la tecnología está en todo.
Pero no toda innovación realmente suma, ni resuelve problemas. Estos lanzamientos demuestran cómo la tecnología se integra en lo cotidiano, pero también nos hacen preguntarnos: ¿qué merece realmente nuestra atención y adopción?
Y no quiero ampliarme en explicar qué es la inteligencia artificial, ni listar tendencias, sino compartir una visión práctica —basada en la experiencia— sobre cómo elegir y usar tecnología cuando realmente aporte valor en el día a día.
Oportunidades en tiempos del hype de la inteligencia artificial
La IA hoy se convirtió en una herramienta y hasta podría decirse que en un canal más. Algunos dicen que vino a amplificar nuestros talentos, mi criterio personal es que vino a construir nuevas formas de ejecutar.
Las personas están logrando de una forma más accesible el diseño y desarrollo de asistentes o bots, generación más rápida de contenidos y creación de flujos operativos de trabajo. Incluso hasta la creación de sitios web completos. Tareas que antes requerían en algún momento de la ayuda de un experto en el tema.
Destaco que la oportunidad de crear aplicativos o sitios web de forma rápida es una de las tareas que me resultan más valiosas, porque permite validar ideas o modelos de negocios de una forma flexible y visual, conectando aplicaciones y servicios sin muchos procesos técnicos de por medio.
El uso de la tecnología en las etapas tempranas de un negocio
Como dije antes, el uso de aplicativos que usan IA está permitiendo a los dueños de las empresas probar rápido y evaluar en corto tiempo. Por ejemplo, el diseño de landing pages para mostrar productos u organizar un evento, la creación de prototipos de contenidos para revisar diseños y conceptos, o bien para investigar mercados a los que se busca llegar.
Sin embargo, todo lo anterior se logra de forma amplificada usando la experiencia y el conocimiento de las personas en el negocio, y de la mano de los objetivos de este. Acá no hay truco, ni guía a seguir; como colaboradores en las empresas o bien dueños, será un aprendizaje constante con apertura a avanzar incluso si algo no sale bien.
¿Dónde la IA realmente ayuda?
No hay un área que evolucione más rápido con el uso de la inteligencia artificial; en su lugar, son los escenarios de uso donde la aplicación de IA resulta con resultados más inmediatos.
Pensemos en escenarios o contextos donde la información es repetitiva, como las consultas frecuentes de los clientes, o en la clasificación de información para prospectar mejor, o incluso podría ayudarnos a hacer eso que es molesto en el día a día y nos está quitando foco.
Algunos dirán que el uso de IA se volvió la salvación del marketing, lo cual está muy lejano de la realidad, porque la creatividad, el entendimiento del cliente y la personalización solo la podrá decidir el especialista con el dueño del negocio. Entonces no es que un área se transforme más rápido que otra; la IA ocupa una capa transversal y mucho depende de la madurez del negocio.
Si hablamos de industrias, hay algunas donde estas tecnologías son más relevantes, por ejemplo, en Telecomunicaciones no es extraño ver un porcentaje alto en adopción, seguida del sector Financiero. Sin embargo, en la Salud los números dicen que están más en fase piloto.
Entonces, ¿cómo decidir dónde la IA realmente ayuda?
Donde realmente existe un problema claro, el cual puede tener una solución creando un proceso o aplicativo basado en tecnología. Esto nos acerca al entendimiento de que no es un asunto que alguna área en las empresas evolucione más rápido que otra; ni quien adopta mejor el uso de la IA, en su lugar, es la identificación clara del contexto de negocio y las necesidades de sus usuarios.
Las herramientas de IA que recomiendo empezar a usar con criterio
Hoy en día existen cientos de herramientas que usan IA, y en ocasiones ni nos enteramos de que lo que estamos usando ya tiene un razonamiento informático y está aprendiendo.
Pero si hay que decidir por lo esencial, acá algunas recomendaciones:
- Escoge un modelo de IA generativa (ChatGPT, Gemini, Copilot, Midjourney entre otros) como herramienta para varios propósitos, tales como validación de contenidos, creación de imágenes, gestión de archivos, etc.
- Herramientas que te permitan automatizar rápido y se integren fácilmente a otros sistemas, tales como Zapier AI, N8N o Microsoft Power Automate.
- Un corrector gramatical que ayude a perfeccionar el estilo y la ortografía, por ejemplo, a mí me encanta LanguageTool y Grammarly para contenido en inglés.
- Selecciona una herramienta gráfica para edición rápida de contenidos, como Adobe Express, Looka o Canva, usan IA generativa y son super flexibles en cuanto al uso.
- Si tu negocio anda por empezar a construir productos basados en tecnología para el mundo online, herramientas como Lovable o Cursor permiten crear aplicaciones sin escribir código.
Y antes de adoptar una herramienta tecnológica, pregúntate:
- ¿Qué problema concreto quiero resolver?
- ¿Qué tarea mejora o elimina ?
- ¿Quién la va a usar realmente?
- ¿El beneficio justifica el esfuerzo de implementación?
- ¿Puedo medir su impacto?
- ¿Estamos listos en capacidades y talento?
- ¿Puedo mantener esta herramienta en el tiempo? ¡Pensemos en la inversión económica!
Un hack básico: fragmentar el uso de herramientas con IA genera más esfuerzo en lugar de agregar valor al trabajo existente. Y funcionan mejor si acompañan un proceso claro, sin cabos sueltos.
IA sin estrategia: ¿qué puede pasar?
El error más visible es que se acostumbra a elegir una herramienta basada en IA sin estar claros del problema o el caso de uso a resolver, y el resultado es comprar una suscripción o descargar una aplicación sin entender si realmente era necesaria para el negocio.
También se ha perdido la curiosidad y el sentido crítico, convirtiendo a cualquier herramienta que use IA conversacional en un buscador de respuestas rápidas a problemas puntuales. Podríamos obtener excelentes resultados de las consultas, pero el contexto y la estrategia son algo que solo negocios pueden enfocar, no los define una herramienta.
Y un tema delicado es que no todas las personas dedican tiempo a comprender cómo funciona la inteligencia artificial, y exponen la privacidad y seguridad de la información personal o de sus negocios.
Otro error es suponer que al usar AI veremos resultados inmediatos, si bien es cierto que se experimenta rápido, pulir cada caso de uso puede llevar considerable tiempo en dependencia de la complejidad de este.
¿Cómo evitar estos errores?
Primero, entendiendo con claridad el problema o la necesidad donde se requiere apoyo. Luego, cuestionando el porqué: por qué usar IA y qué valor real aportará. Y finalmente, con conocimiento propio o acompañamiento de un profesional en IA, definir el cómo, evaluando si el caso de uso necesita descomponerse en partes más pequeñas para implementar una solución más efectiva y sostenible.
Lo que no puedes olvidar al integrar tecnología a tu negocio
Invierte en el conocimiento y desarrollo de habilidades, porque no podemos intentar usar cualquier tecnología sin saber el funcionamiento o cómo nuestra información es usada. Proteger la información personal, del negocio o de los clientes es indispensable. En resumen, validar, supervisar y proteger cualquier proceso y datos que estén integrados a Internet.
Si es sobre IA, no te enfoques en ninguna herramienta específica. Primero se debe comprender cómo funcionan los modelos de lenguaje y qué significa integrar IA en las actividades de un negocio, sin necesidad de convertirse en expertos. Sin este conocimiento fundamental, no es posible avanzar de manera estratégica ni aprovecharla de forma efectiva.
El buen juicio y el pensamiento estratégico son un superpoder de todos los tiempos, y hoy, más que nunca, marcan la diferencia en cómo usamos la inteligencia artificial y la tecnologías emergentes.